COMO TODAS LAS COSAS

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Jonathan Pérez

Como todas las cosas, tienes algo que me gusta;
Esos ojos abrumadores y claros donde descansan los míos.
Aun así, beso esos labios;
Voladores alicaídos del cielo infinito.

Mas si sé, que como todas las cosas,
Abusas de un brillo muerto para hacerte bella.
Deslumbras entonces el mirar de mis ojos consolados y fáciles.

Sin verte, cosa mía, tropiezo con tu piel,
Alcanzando a oír el estertor de tus poros maromeros.
Posas para mí, como todas las cosas, exánimes pero tibias
.
¡Te lloro, cosa mía, te lloro!
Brotándome doloridas lagrimas por tus manos inertes,
Que como un cuadro lejano y solo gritan tras sus paredes fúnebres

Y el ruido lo haces canto y estela de rocío,
Como una cosa,
Sin alma, sin vida.

III.

Como va mi señora escribiendo Pan en cada corte,
En cada verso filoso de viento fresco.
¿Por que de seguirte Laguna Almendra?
¿Acaso no corren palomas blancas en tu nombre?

Tu velo, mi señora
Arsenal de sombra y náuseas frías;
Va hecha melancolía en la espada del hombre.

Quisiera en llanto, Dueña mía, tallarte a cincel de flor
y hacerte garganta sonora de mi voz.

Vas corriendo, abandonándome
en la primera piedra que ensucia tu ropa
y así, sola, te adormeces
Dejándote perder por tu insigne beldad,
Como un corpúsculo infinito de rajadas manos al atardecer

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LAS ESTACIONES

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Sergio Castro

Las flores no me gustan a menos
Que estén marchitas sobre los muertos
Mis ánimos se alejan como polen al viento
En primavera y siempre mas me deprimo con el tiempo

Odio al sol pegándome en la cara
Riéndose de mis logros son nada
Intocable y soberbio lo protegen sus llamas
Lo aborrezco, solo la noche en verano me calma

El calor se hace escaso, me vuelvo hematófago
Soy estúpido y loco a la vista de otros ojos
Me gusta el ambiente, pero igual de mi rostro
Imparables caen las lágrimas como hojas en otoño

El hermoso invierno llega y estoy muriendo
Y este frío se hará en mi cuerpo eterno
Seré la lluvia que caiga en tu cuerpo etéreo
Y mi existencia será un débil eco en tus pensamientos

DESCUBRIENDO PARTE DE TI (…LEBU)

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de BETZABE GONZALEZ SANTI

Llego siempre después de una eternidad.
Aquí te abrazo y siento como el aire suave y
leve, envuelve completamente mi piel.
Me has ofrecido tu compañía a principios
de la aurora.
Estamos solos, tu y yo.
Contemplamos como ese astro luminoso
muestra sus primeros rayos tras las montañas
y nos saluda amablemente.
Luego de una pequeña charla, el curioso
recorrido, es la búsqueda del secreto
escondido en algún rincón de ti.
Comienzo la aventura, desde allí, donde nace a
diario un nuevo amanecer.
Puedo divisar; los recuerdos históricos ya casi
olvidados por gente heredera del silencio eterno.
El gran esfuerzo perdido, hoy, ecerrados en la oscuridad del pasado.
Un océano tan tuyo, rompe los límites externos, atiendo cada oleaje barahúnda chocando
contra inocentes rocas.
Siendo las aguas muy astutas para robar y
favorecer la subsistencia a quienes necesitan.
Desde ahí logro percibir las brisas, enredándose en mis cabellos frágiles ante una solemne virgencita, quien presta amparo a pobladores turbados.
Mientras avanzamos, perdemos el rumbo de muestro camino.
Detengo mis pasos. Mirada asombrada suelo demostrar. Recuerdas haber sido el refugio, el héroe, frente a numerosos gritos débiles
como yo en tiempos de contienda.
Estoy exhausta, es donde me socorres
llebando esto a un magnífico final.
Pues, el atardecer nos ataca, despide su reluciente luz, para recibir noches tierna, tranquilas…
Me siento orgullosa, al obtener este privilegio,
al analizar la magia de un mundo encantado.
Algunos, menospreciaron tu valor, tu sitio inmaculado, otros han imprecado de envidia,
creciendo hací el resentimiento en contra.
Quedas tétrico por un instante ¿…y yo?
Yo me alejo acordando reencuentros
en una próxima oportunidad.
Antes, Has saciado un regalo, un tesoro primordial
en mi…tu sincera amistad.
Lo pude captar mediante la inteligencia
de tu naturaleza propia.
En fin.
Solo puedo dar por conclusión que:
“Los secretos continúan siendo un misterio para mi”
¡Nunca dejarás de sorpenderme!