Ricardo Altamirano

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Esta es la página dedicada a Ricardo Altamirano Aravena, cañetino, profesor, residente en Aysén e integrante de un grupo de poetas y escritores que se ha formado por esas tierras.

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Autobiografía familiar

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1 No voy a decir permiso ni buenas tardes señores, empezaré sin temores y en una lengua sin pelos a hablarles de mis abuelos de su vida y sus amores.

2 Contaré también de amigos, de parientes y de hermanos, de familiares cercanos y de sus hijos también, aquí canta desde Aisén don Ricardo Altamirano.

3 Comencemos esta historia con mi abuela Carolina, hermosa dama, muy fina, que a las seis de la mañana por años, meses, semanas, madrugó con sus gallinas.

4 Nace esta linda señora que es mi abuela maternal, si no lo recuerdo mal allá por San Carlos, Ñuble, y espero que no se nuble su imagen tan especial

5 Con sus zuecos de madera recorría su jardín, y alegre cual serafín cantaba con voz bajita, unas canciones bonitas, que nunca tenían fin.

6 A sus nietos nos contaba una hermosa poesía, de un gigante que medía legua tres cuartos de altura, tan grande era su estatura que en las nubes se perdía.

7 Mi abuela fue profesora cuando dieciseis cumplió, y lueguito se casó con don Nolberto Aravena, y una familia muy buena en ese tiempo se armó.

8 De su docena de hijos, uno se murió al nacer, y aquí yo les hago ver solo la historia del resto, de modo que ya me apresto y la doy a conocer.

9 El mayor de la familia hombre de campo salió, a la Frontera partió, don Julio a paso tranquilo y en una cuenta sin hilo dieciseis hijos crió.

10 También recuerdo a mis tíos, Víctor, Domingo y Ramón que fue chofer de camión, y al tío Arturo en su escuela, mientras don Lucho en la hijuela era el rey del azadón.

11 Estos fueron los varones, y el resto mujeres sanas, la tía Conchi y hermanas Berta, Mercedes y Marta y en este naipe la carta más ganadora, fue Ana.

12 Al fin y al cabo pinté a la familia completa, sin utilizar paleta de colores ni pincel y de este mismo tonel, saldrá pato y gallareta.

13 Doña Ana Julia, mi madre, fue la joya familiar y hoy es bueno recordar que lo mejor de la vida es una madre querida en el medio del hogar.

14 Mi madre con mucho orgullo, fue maestra normalista, y es historia nunca vista que se rascó con sus uñas, Doña Ana Aravena Acuña a quien ya paso revista.

15 Allá por el treinta y tantos estudiaba en Concepción, cuando vino un ventarrón que echó todo por el suelo como castigo del cielo, tan terrible fue el tifón.

16 Después se fue a la Normal, a estudiar en buena hora, y yo les recuerdo ahora que en Angol de los Confines, se propuso entre sus fines ser la mejor profesora.

17 Por ahí por los cuarenta, con su cartón en la mano, encontró un Altamirano con el que formó pareja, lo que ya es historia vieja que se ha quedado a trasmano.

18 Se fueron a trabajar por Carahue allá en Cautín, y en la historia sin fin con premio a la paciencia llegó la Anita Florencia a alegrarles el jardín. 19 Con el paso de los años, nacimos los otros hijos, y hay algo que no se dijo, que uno de ellos se murió, lo llamaron Juan de Dios por aquel que lo bendijo.

20 Los hombres de esta familia los canto yo de corrido, por nombre o apelativo sin apuro y sin apremio, Fernando y Javier Eugenio, aquí van de aperitivo.

21 Porque después de la Encha nací yo, Ricardo Aliro y en menos de dos suspiros se vino el hijo tercero, de nombre Gregorio Homero hecho que alabo y admiro.

22 Antes del año cincuenta, la familia está completa, pero el tiempo con sus tretas, pronto la desbarató, pues el padre se alejó con petacas y maletas.

23 Es verdad este relato aunque parezca mentira, y en este mundo que gira cada día más ligero, debo recordar primero al que vino de Altamira.

24 Porque ser Altamirano, es causa de haber nacido o al menos haber vivido en tierra ajena y extraña, allá en medio de la España un reino muy conocido.

25 Fue Altamirano en la historia un soldado de ralea, que al fragor de la pelea le dice a su capitano, ¿qué quiere merced que hagamos si ya la gente flaquea?

26 Eso fue en el mil quinientos más cincuenta años corridos, en sitio desconocido no nombrado en el papel, fue en el fuerte Tucapel donde sonó este apellido.

27 Y cuatro siglos después, apareció un carpintero albañil y carpintero con este apellido ilustre, al que le sacamos lustre, por todo el país entero.

28 De mi abuelo poco sé, y su nombre apenas supe, y es justo que yo me ocupe de este señor Juan de Dios, contar lo que le pasó y así, nadie se preocupe.

29 Se casó con doña Juana, una señora muy brava, que hasta los veinte le daba al Ñato buenas palizas, por tentado de la risa y hacer lo que le gustaba.

30 Doña Juana con don Juan, tan bien se las ingeniaron que con su prole formaron una familia de siete, que se avecindó en Cañete y por allí se quedaron.

31 De esta familia recuerdo, a dos tios y una tía, y mi memoria confía en retratarlos perfectos, con virtudes y defectos, tal como fueron un día.

32 Hubo también otro hermano, según a mi me parece y en esta historia merece nombrarlo como a Mambrú, porque parte hacia Perú y nunca más aparece.

33 Otro de mis tíos fue un experto navegante, que en su destino de errante anduvo de flota en flota, don Bernardo allá por Lota, piloteó un buque mercante.

34 En sus viajes por el mundo lo acompañó don Andrés, que puso todo al revés con sus cuentos colosales y como Pedro Urdemales, los inventaba de a tres.

35 No es justicia que me olvide del mejor de los hermanos, don Gregorio Altamirano hombre bueno y muy sincero que fue servicial bombero y gran jefe carrilano.

36 Y como en toda familia que se precie de su fama, hubo también una hermana dicen que de armas tomar, doña Tránsito de Alvear, que vivió por La Pintana.

37 Cuando se murió don Juan, doña Juana reincidió, y de nuevo se casó, con un ex-carabinero, y así fue que Pedro Agüero por aquí se apareció.

38 Mi padre, Pedro Ricardo, vivió por Lebu y Cañete y siendo ya mozalbete sus cualidades mostró y cien metros se corrió más rápido que un cohete.

39 Harto jugó a la pelota como eximio futbolista, y siendo ya normalista en la escuela de Chillán, se dedicó con afán y fue el mejor deportista.

40 Después cuando separó, rumbo distinto al trazado se metió en un internado allá en Santiago de Chile, y estudiando horas por miles obtuvo su nuevo grado.

41 Como maestro especial se fue hasta Viña del Mar, para educar y enseñar Historia y Ciencias Sociales y sus clases magistrales fueron dignas de contar.

42 Pronto cambió de ciudad y a Talca fue designado, y como ya fue narrado en una historia primera, que en esa ciudad vinera, me ví de pronto a su lado.

43 Allí tuve una sorpresa, la que de inmediato apunto, conocí a Claudio “El Punto” y a “La Punta”, la Valeria, que de la forma más seria a mi vida los adjunto.

44 Ahora que estoy nombrando la vida de mis hermanos, creo que tarde o temprano, debo volver a empezar, y ya me pongo a narrar, de la Encha Altamirano.

45 Para no cansar a nadie, me salto años por docenas, hablaré de cosas buenas y también de las amargas, y en este instante se larga un canto de amor y penas.

46 Tal vez por ser la mayor del quinteto familiar nunca dejaba de estar dirigiendo y ordenando y siempre me estaba dando, motivos para alegar.

47 Discusiones entre hermanos, que se olvidan al momento, y viviendo muy contentos, los días iban pasando y jamás acumulando, rencor ni remordimiento.

48 Ella fue la regalona, de “su Pimpo” por herencia, quien armado de paciencia le otorgó cuanto quería y con maña conseguía, mucho, la Anita Florencia.

49 Mi hermana era muy sociable y siempre se daba tiempo, usando cualquier momento para hacer nuevos amigos, y es verdad lo que yo digo, que eran varios muy atentos.

50 Comentaré a la pasada una historia medio añeja, y no es por presentar queja ni dármelas de censor, pero entre Jaime y Manzor, le conocí hartas parejas.

51 Siguiendo la tradición ella repitió la historia y cantó también victoria cuando al fin se tituló y de profesora yo, la vi pellizcar la gloria.

52 Yendo de aquí para allá, trabajando en veinte escuelas su rumbo marcó secuelas por ciudades y villorrios, dejando recordatorios, como su madre y su abuela.

53 Después le llegó la hora en el barrio San Miguel porque conociendo a aquel que le ofreció matrimonio se casó con Juan Antonio quien prometió serle fiel.

54 Aparte de recordar a los hijos que tuvieron o que empeño le pusieron para vivir disfrutando el corazón me está dando dolor por lo que le hicieron *

55 No hablemos de la injusticia y recordemos mejor con más rabia que rencor esa historia que pasó y que a todos nos dejó tanta tristeza y dolor.

56 Al pensar hoy en sus hijos, la linda My Lai y Antón, siento una gran emoción y cariño por mi hermana que hasta cuando peine canas la tendré en mi corazón.

57 Tarareando una canción sin guitarra ni pandero, les contaré algo de Homero, el tercero de la lista, que además de acordionista tiene estudios de ingeniero.

58 Partiré confidenciando antes que nadie lo cuente, que atravesó cinco puentes caminando quince mil metros, hasta Caicupil por la María Inés Fuentes.

59 Este hermano que presento siempre quizo destacar, fue boy scout al pasar por la escuela de Cañete y se peleaba a puñetes cuando quería ganar.

60 También jugó a la pelota y en el coro fue tenor, y le ponía calor a todo lo que intentaba y su padrino alababa a su ahijado con fervor.

61 ¡Puta el Home,puta el Home! decía el Cordero Torres – hay que verlo como corre para el dieciocho en la plaza y antes de ir para su casa, no hay nadie al que no le aforre

62 Fueron pasando los años y aprendió a tocar guitarra, y cuando más vuelo agarra fue cuando entró al Pucará, y en el Inti se nos vá, de fiesta, peña y de farra.

63 También se casó dos veces y recorrió el tercer mundo por lo ancho y lo profundo, y más contento que un quique trabajó por Mozambique con un éxito rotundo.

64 Salió medio chancletero y por calle Monja Alférez, vive con cuatro mujeres teniendo dos hijas más y si suma a la mamá tiene siete en sus haberes.

65 Por el área forestal, se convirtió en ingeniero, anduvo en el extranjero y en todas partes quedó, el recuerdo que dejó mi hermano Gregorio Homero.

66 Otro tema ya preparo y en este canto voy dando, un lugar para Fernando, que nació el cuarenta y seis, en Mayo según la ley, casi ese mes terminando.

67 Como no le gustó mucho su primer apelativo, en estilo distintivo aunque más de uno se atore, prefiere firmar Tagore a manera de apellido.

68 Construyó su propio mundo del resto un poco alejado, muchas veces encerrado discurriendo su futuro, más, téngalo por seguro que estaba bien preparado.

69 Aficionado a los fierros estudió en una industrial, mas lo echaron al final por dárselas de huelguista borrándolo de las listas en un fallo desigual.

70 Siguiendo siempre su línea decidió todo en un día y con la Chelda Barría su destino compartió pero al final terminó el amor que se tenían.

71 Pero antes que se acabara, este romance fugaz, la pareja fue capaz de otorgarme dos sobrinos, que de mis hijos son primos como diecisiete más.

72 Como otros que ya nombré, el Feña fue repitente, y en hecho con precedente hoy se le vé muy gozoso junto a la Anita Moscoso disfrutando del presente.

73 La vida le ocasionó, problemas y sinsabores, más unos cuantos dolores pero a todos los venció, porque con tezón nació, este Fernando Tagore.

74 Y la historia fraternal ya va llegando a su fin, solo falta el benjamin para contarla completa y en estilo de poeta, hablaré del querubín.

75 Aconteció que Javier, nació rosado y gordito y al lanzar su primer grito hubo acuerdo general y por voto universal quedó apodado “Chapito”.

76 Fue el regalón de la casa y déjenme que lo explique, que hizo yunta con el Quique desde sus primeros días, y esta especial compañía, nunca se ha venido a pique.

77 Recuerdo cuando una vez salimos de caminata, y el viaje casi los mata, no solamente a Chapito, también a mi amigo Chito, según un diario relata.

78 Caminando hacia Quidico por las playas araucanas, por cerca de una semana llenos los pies de ampollas comimos charqui y cebollas y machas por la mañana.

79 Si alguno se interesara por conocer este viaje, de aventura y de coraje, diré que todo está escrito en cuaderno que el suscrito, llevaba en el equipaje.

80 Lo que a algunos les faltó a Javier le fue otorgado, y aunque se haya demorado, aprendió a ser guitarrista, también moderno alquimista y eléctrico aficionado.

81 Al recuerdo que yo guardo, el tiempo le da substancia y crece con la distancia, por Chapo, Javier Eugenio, y con un poco de ingenio yo dejo aquí la constancia.

82 Dió vueltas el calendario y la vida de Javier, se transformó por tener que armar su propia familia, de manera que se afilia con quien lo quiso querer.

83 Pues como dice el refrán, que todo bicho que vuela es bueno para cazuela, un día de punta en blanco se emparejó tranco a tranco con la Kitty Valenzuela.

84 Con esta nueva pareja la familia va en aumento llegando en este momento, con la actual generación, a conformar un montón muy cercano a los quinientos.

85 Porque si vamos sumando, dos abuelas con marido, más dieciseis hijos vivos, casi todos con pareja, esta cuenta ya nos deja con un total bien crecido.

86 Los nietos de los abuelos, sumamos más de sesenta, y así la familia aumenta en forma descomunal, de manera que es normal que aquí yo pierda la cuenta.

87 Por ejemplo, los que somos Altamirano Aravena, tenemos una quincena de lindos hijos que son, el penúltimo eslabón en esta larga cadena.

88 Recorrí de punta a cabo a mi familia completa, desde abuelas a bisnietas y de yernos a cuñados, dejando a todos nombrados, desde la A hasta la Zeta.

89 Claro que con mucha astucia hay uno que no nombré, pues todavía no sé como me voy a incluir y contar aquel vivir que hasta el momento callé.

90 Si se repasa lo escrito desde el saludo inicial, el balance general, dirá que faltan detalles y no es justo que se calle algo tan fenomenal.

91 Como entremedio de todos he solido aparecer, el mundo debe saber que fe y empeño le puse en los versos que compuse para no desmerecer.

92 No hay mucho que relatar que pareciera importante, pues mi vida en un instante se puede desmenuzar sin ponerle ni quitar ningún hecho relevante.

93 Yo nací en el mes de junio el quince por la mañana, y cuentan que doña Ana al verme se emocionó y sobre el pueblo flameó la bandera soberana.

94 El resto es solo rutina y un pasar sobre la tierra, a la que solo me aferra la esperanza mantenida en la gente y en la vida y todo lo que ella encierra.

95 Así que voy a guardar recuerdos para después, y espero que alguna vez, en tiempo indeterminado pueda contar del pasado que tuve, en un dos por tres.

96 Todo el mundo bien lo sabe, que el que guarda siempre tiene y que muy poco se obtiene apurando bueyes flacos, de modo que me retaco hasta el siglo que ya viene.

97 Termino como empecé sin prólogo ni saludo, para decirles que estuvo, recordando a sus parientes desde el sur del continente un cojo que mucho anduvo.

98 Como deseo postrero yo quisiera transmitir a todo el que quiera oir o escuchar estos consejos, que a pesar de estar tan lejos, es verdadero el sentir.

99 Porque todos aprendimos aunque nos costó bastante, que salimos adelante no solo por pura suerte sino porque fuimos fuertes y el esfuerzo fue gigante.

100 Cuando me estoy despidiendo,
les digo a padres y hermanos, que aquí yo dejo en sus manos con afecto y con cariño lo que guardé desde niño con un amor sobrehumano.