Emiliano Aguayo

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Esta es la página dedicada a Emiliano Aguayo, activo escritor ligado a Cañete. Los libros Carta Abierta a Bonvallet, Jorge González: Confesiones Públicas de una Estrella del Rock se cuentan entre las destacadas publicaciones de este joven escritor. Es fundador del diario electrónico LanalhueNoticias.cl.

Biografía

Emiliano Aguayo nació en Santiago de Chile el 02 de noviembre de 1973 y es Periodista egresado (1998).

En 1999 realiza su práctica profesional en el Departamento de Prensa del canal de televisión La Red y, en agosto de ese mismo año, lanza el libro Carta Abierta a Bonvallet .

En 2001, bajo marca Torre, escribe los Libro-Agendas Vino 2002 y Matilde 2002, dirigida a un público infantil.

Ese mismo año funda el diario electrónico LanalhueNoticias.cl, dedicado exclusivamente a noticias de la ciudad de Cañete y se integra como columnista al sitio oficial del Club Deportivo Colo-Colo, además de Chilenred.cl, periodismo joven.

En julio de 2002 publica el e-book sobre el líder del grupo rock chileno Los Prisioneros, llamado Jorge González: Confesiones Públicas de una Estrella del Rock (1985-2001).

Actualmente, y luego de hacerlo en Wunderman-Young & Rubicam, se desempeña como Redactor Creativo en la Agencia de Marketing Directo Score Comunicaciones, filial McCann-Erickson.

Esta biografía, sus libros y más temas interesantes los puedes encontrar en el sitio web de Emiliano http://www.emilianoaguayo.cl

Algo de sus escritos…

PRIMEROS DIALOGOS INTERCULTURALES ENTRE COSMOVISIONES CIENTIFICAS E INDIGENAS
Por Emiliano Aguayo

Lluvia, 16 veces repite la palabra lluvia Jorge González en el tema del mismo nombre de su primer disco solista. Pero los días 2 y 3 de junio de 2000 en Tirúa llovió más de 16 veces, mucho más. Quizás fue San Isidro, o tal vez algún espíritu mapuche conservador enojado por el intercambio de conocimientos entre el mundo occidental y el ancestral.

Lluvia áspera, fuerte, de la buena lluvia. Viento del que no sólo sopla, sino que atrae y aplasta.

Viajar a Tirúa es trasladarse entre una atmósfera de paisaje tranquilo, sólo que esta vez, el bus estaba más helado que de costumbre. Cómo no, cuando afuera se desataba un temporal inmenso. Pero no quita , si no que agrega, al sur chileno la magia que tantos -como Neruda- denunciaron.

Cuando aparece el oleaje envalentonado del mar de Quidico, uno siente que está próximo a la tierra convenida en la invitación, al lugar de encuentro que es Tirúa, como bien lo dice su nombre en mapudungún. Lugar de reunión, de entrenamiento.

Así es, viento y lluvia de otro mundo o de éste, pero en forma exagerada, demasiada. Fue para mojar hasta los conocimientos, pero afortunadamente todo fue bajo techo. En la escuela nueva, maravillosa en una comuna demasiado pobre, enclavada en el sur de la provincia de Arauco, con una población de un 80% con descendencia mapuche. Incluido el alcalde, el único edil mapuche de nuestro país y gran defensor de su cultura, Adolfo Millabur.

Afuera, la lluvia seguía y el viento se llevaba lo que encontraba a su paso. Lamentablemente también se volaban algunas planchas de zinc de modestas casa familiares. Mientras en la escuela F 866 se encontraban, frente a frente dos conocimientos. Tres científicos, tres premios nacionales de Ciencias Exactas y Naturales ante 5 sabios mapuche.

Por un lado estaba Jorge Allende, biólogo; Juan Garbarino, químico e Igor Saavedra, físico. Y por el otro, los machis Margarita Albornoz y Víctor Caniullán, los kimches Ercilla Curiche y María Tragolaf, además del lonko Juan Segundo Huenupil. Frente a frente.

Desde los últimos asientos dispuestos para los adultos, ya que toda esta gran actividad intercultural se preparó especialmente para los niños, quienes -por protocolo- ocupaban las primeras posiciones, a uno se le venía a la mente la idea que mientras los machis saludaban en mapudungún, a los científicos se le caían todas las teorías.

Y luego fue el turno de los “occidentales”, quienes en palabras de Igor Saavedra, llegaban a Tirúa a aprender enseñando. “Queremos enseñarle a los niños mapuche y no mapuche de la zona cuál es la manera de pensar de la ciencia, que es producto de una cultura, de los griegos de siglo VI a.c, pero a partir de esa visión de mundo también queremos que los niños escuchen la visión de su propio pueblo, no con el propósito de competir, si no para que ellos conozcan las dos verdades y puedan superponerlas y formarse una y propia cosmovisión”.

Mientras Víctor Caniullán, machi, indicó que “El universo es sólo uno y dentro del todo, viven muchas culturas. Muchas personas sabias de la cultura occidental han ido expandiendo su conocimiento a otros, a otras sociedades y hasta el momento no han valorado a las otras culturas…Yo creo que hoy se vive una era coyuntural de varios temas, como el de la medicina, la educación y el tema científico, de la cosmovisión; de la visión de mundo que tenemos y que tienen todas las culturas. Eso coyuntural va a avanzar y va hacer que nos demos cuenta que estas dos visones se pueden complementar, que ningún conocimiento se puede ni debe sentir superior: Nuestra filosofía y cosmovisión es respetar todo lo que existe. Por eso, nuestra relación hombre-naturaleza es muy fuerte, con capacidad de relacionarnos con todo lo existente. Para nosotros, todo tiene una energía, una filosofía”.

Y así sucedía todo, como bien se estimaba en el programa entregado. Como lo indicaba el alcalde Adolfo Millabur ante mis primeras preguntas con grabadora. Digo primeras preguntas con grabadora en mano, porque después, solito, uno se va dando cuenta que en estas ocasiones no hay nada que grabar, si no sólo preocuparse de escuchar y entender, nada de dárselas de periodista moderno en un lugar ni en un ambiente que cobija de esa manera, amablemente y donde esos días se respiró aires mágicos, de conocimientos relevantes. “Este es un proyecto del Fondo de las Américas, que promueve el diálogo cultural de dos visiones de mundo, el occidental y el indígena/mapuche. Es un diálogo interactivo, de premios nacionales y sabios mapuche y la comunidad estudiantil, donde se interlocutan temas científico/religiosos entre estas dos visiones”.

Y todo dispuesto entonces, para que los niños de las Escuelas y Liceos Hueico de Huentelar, Bajo Yupehue, Vista Hermosa de Weñaliwen-Carahue, Entreríos-Imperial, Filidor Gaete Monsalve de Llico, Guacolda de Llico y Pinto-Chol-Chol y Reino de Suecia de Puerto Saavedra, además de colegios de la propia comuna y alrededores, como el Liceo B 56 de Cañete, preguntaran y se maravillaran con tal acontecimiento.

Y comenzaron luego las preguntas, las que se desarrollaron en torno a diferentes temas de cosmovisión, como Percepción del Cosmos y Origen del Universo, Origen de la Tierra y la Vida, Los Seres Humanos y el Resto de los Seres Vivos, El Cuerpo, la Salud y la Curación, además de la Percepción y Medición del Tiempo.

Por ejemplo, un chico se preocupó del fin del mundo, consultando si éste existe, a lo que Jorge Allende respondió que “Siempre, ante un grave problema (bomba atómica, por ejemplo), nace un antídoto natural, además de lo creado por el hombre”, a lo que Igor Saavedra apuntó que “La vida es finita, el sol es finito, por tanto este fin sucedería”. Ercilla Curiche indicó que habría fin y Víctor Caniullán se extendió, indicando que “Quizás físicamente sí, pero nuestro ser, siempre se va renovando. ..Han sucedido cambios en la naturaleza, al igual que el hombre, ya que nosotros vamos cambiando…Fin? No debiera terminarse, a no ser que nosotros nos destruyamos, aunque eso no significa el fin del mundo”.

Según Luis Llanqulief, encargado del programa intercultural bilingüe de la Municipalidad de Tirúa, quien tiene por misión incluir a todas las escuelas y colegios de la comuna en este proyecto, afirmó que esta actividad debiera ser tomada y copiada por otras comunas de la provincia, como Contulmo, Los Álamos y Cañete, que también poseen un alto número de e influencia de la cultura mapuche. “Cuando existe voluntad de hacer las cosas, no es difícil organizar algo como ésto, sobre todo en el momento en que vivimos, donde las diferentes culturas tienen que respetarse y, para eso, primero tienen que conocerse”, concluyó.

Y bien, el viaje de regreso fue aún en medio de un temporal que hacía al viento recordar a un lobo feroz de alguno de esos cuentos de la época del era una vez, mientras la lluvia, toda una señora, amainaba, pero sólo por momentos. La alegría, eso sí, no se nublaba por haber vivido estos dos días mágicos, y cómo no desear la hora de llegar a casa y contar la experiencia, y de los catutos, el milcao, el mudai y las cazuelas, esas que la gente del sur sabe preparar tan bien para atender al amigo cuando es amigo.

Tampoco es bueno olvidar a quienes hicieron posible este encuentro; el que fue organizado por el Fondo de Las Américas y el Equipo Comunal de Educación Intercultural Bilingüe del municipio tiruano y la Corporación Montegrande. Auspiciaron, Explora, programa Fondef; Ministerio de Educación de I, VIII y IX regiones. Patrocinaron, Departamento de Acción Social del Obispado de Temuco, Asociación Newen Pu Lafkenche, Centro de Desarrollo Sociocultural Mapuche Chinkowe, Corporación Trafkin y el Centro para el aprendizaje del Programa Mece Media.

Hubo otro encuentro intercultural entre el conocimiento científico occidental y de cultura ancestral el 27 de junio en Putre, donde intervendrían los mismos científicos, más Humberto Maturana, quien no llegó a Tirúa, y las comunidades aymarás. Pero a ese encuentro no asistí.

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