Zulema Retamal

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Escritora de Arauco. El año 1996 el Concejo Municipal de la I. Municipalidad de Curanilahue la distingue como la profesional de la educación más destacada en la Promoción y Fomento del Arte y la Cultura. En el año 2001 publica libro de poesía “Las que no somos santas” Rileditores, Santiago, Chile.

Biografía

ZULEMA RETAMAL RIQUELME ( Arauco, Chile ) zulemaga@hotmail.com

Poeta y Profesora de Español titulada en la U de Concepción, Chile. Co fundadora de la revista de Arte y literatura MIRA, año 1981. Integra la Sociedad de Escritores de Chile.
Ha dirigido talleres y revistas literarias con estudiantes tales como “La quinta pata del gato” y “Cuerda floja”.
El año 1996 el Concejo Municipal de la I. Municipalidad de Curanilahue la distingue como la profesional de la educación más destacada en la Promoción y Fomento del Arte y la Cultura.
En 1999 publica el libro de poemas “Trazos de Luna” Ediciones Vitral que incorpora trabajos desde 1980.
Participa como expositora en el Congreso Internacional “Chile y la Poesía Hispánica de Europa y de las Américas”. Universidad Austral de Chile.
Miembro Honorario del Centro Cultural KemKem, Buenos Aires, Argentina por sus colaboraciones literarias.
Colabora en diario Crónica de Concepción con artículos literarios.
En el año 2001 publica libro de poesía “Las que no somos santas” Rileditores, Santiago, Chile.
En el 2002, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile selecciona su proyecto para representar al país en el III Congreso de Poesía Hispánica de Europa y de las Américas realizado en la Universidad de Pécs, Hungría.
En España establece contactos con círculos literarios de Madrid y de la zona del Principado de Asturias.
Este mismo año viaja a Perú invitada por el presidente de la Casa del Poeta Peruano para participar en el V Encuentro Internacional de Poetas realizado en Chiclayo. En esa ocasión es declarada Visitante Ilustre por el Distrito de Jayanca, Perú.
Colabora en la página http://www.escenacultural.com

LANALHUE

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1.- ETIMOLOGÍA Y NOMBRE

LANALHUE = Llan-Alhue
Llan : Perderse
Alhue :Alma
Significado: Alma perdida; alma apresada por la bruja.

2.- LEYENDAS Y MITOS

Mitos: Los mapuches asociaban el nombre de este lago con el Meulin ó Meullen, que es un remolino de viento ó torbellino que solía extinguirse en la superficie del lago; para los mapuches los lagos tenían sus cuidadores similares a “Neptuno” (Dios del Mar) el Neptuno araucano era el “Shompalhue” ó Alma Crespa que de vez en cuando se robaba una niña mapuche para hacerla su mujer, retribuyendo a los parientes de la joven con abundante pesca.

Leyendas:

Una vieja leyenda dice que la familia “Calquin” (Aguila Grande) vivía a los pies de los bosques, en un precioso valle, donde el sol hacía florecer las plantas antes que otros lugares. Por eso llamó a su hijo mayor “Caullán” que significa (seis colores) y ha sus hijas le puso a una “Loncomilla” que significa (cabeza de oro ó cabeza dorada); y ha la otra la llamó “Coñilauquen” que significa (criatura de la laguna).
Una tarde un joven del lugar llamado “Epunamun” que significa (dos pies) vio ha la joven Coñilauquen bañarse en el lago, y se prendó de ella a tal extremo que hizo que su padre fuera ha hablar con Calquin y le obsequiara un caballo y algunas ovejas, mientras el escondido entre los totorales aguardaba a la joven para raptarla y hacerla su esposa . Al poco tiempo de estar en su escondite sintió el inconfundible ruido con que los remos cortan el agua y vio a la joven bagando en su canoa, Epunamun se lanzó al agua y nadó hacia la rústica canoa, al llegar a ella vio con estupor que el Shompalque subía a la superficie y tomando a la niña por la cintura la arrastraba hacia el fondo del lago. Epunamun golpeó el agua con sus poderosas piernas y al acercarse hundió su puñal en la espalda del genio del lago.
Un grito horrible se sintió en el lago y un gran remolino hizo que los jóvenes desaparecieran en las profundidades.
Entretanto, en el valle, los regalos enviados a calquin por Epunamun se convirtieron en blancas piedras que dieron origen al nombre de ese valle. “Elicura” que significa piedras blancas. Durante muchos años Calquin, Cayuan, y Loncomilla buscaron los cuerpos de los jóvenes perdidos y del infame Shompalhue, sin lograr encontrarlos; por el motivo los mapuches que vieron estas cosas pusieron a este lago “Lanalhue” que significa almas perdidas, pero el sol se quedó en el valle hasta el día de hoy, haciendo que las flores primero que en otras partes.
“La Araucana” Edición 1888 Pág. XLVII Dice:
o “lanahue parece que viene de Languelhue; parte occidental adonde muere el sol, de “lan” morir y “guelhue” occidente, lado donde cae, etc.
o “Alhue” es Diablo, y “lan” morir y muerte; podría creerse entonces que el lago llevaba el nombre del Diablo y de la muerte”
o “Cuéntase entre los indios que en un lugar a inmediaciones del lago, murió una criatura chica; y cuando todos la tenían por muerta, de súbito resucita y suelta el llanto. Que el asombro que este hecho causó en los presentes fue tan grande, que todos esclamaron ¡Hue! (Interjección muy usada en Araucano). Que el lugar y la laguna misma tomaron el nombre de ese fenómeno, de lo cual proviene “Lagarhue”; pues “la” significa muerte “gar” o “ga” llanto de una criatura pequeña “hue” la admiración producida entre los circunstantes por ese suceso. Esta relación es aceptada como una tradición en una familia de indios” (La Araucana 1888).

3.- REFERENCIAS HISTORICAS

Las primeras noticias sobre el lago Lanalhue, las encontramos en el canto épico de Ercilla, La Araucana.
” Estrechase el camino de Elicura
por las pequeñas faldas de una sierra:
la causa y la razón de esta angostura
es un lago que el valle abajo cierra:
para los nuestros esto fue ventura,
pues siguen su jornada haciendo guerra,
que solo un español que atrás venia
la bárbara arrogancia resistía”
canto IV La Araucana .
A los españoles les era difícil ver el lago por cuanto sus rutas no se lo permitían, una era por la cima de la cordillera y la otra por la costa.

El relato de los jesuitas que viajaban entre Paicaví y Elicura, remontando un cordón cordillerano que separaba ambos valles, no da mayores luces con respecto a Lanalhue el martirio de los padres: Horacio Vecchi, Martín de Aranda y Diego de Montalbán que murieron el 14 de Diciembre de 1612, a manos del terrible ” ANCANAMUN” fue a media legua del lago. Es curioso que los mapas de las épocas anteriores a 1750 no señalan la existencia de ninguno de nuestros lagos.

4. -PROYECTOS

El 18 de Noviembre de 1868 Don Cornelio Saavedra supone que tres embarcaciones cooperan en el traslado de tropas y municiones que deben establecer una plaza militar en las posiciones del Cacique Catrileo a las alturas de Purén. Se movilizan en esa oportunidad 250 infantes del 7o. de Linea 50 milicianos de caballería 200 indios pertrechos y viveres. Las embarcaciones prestarán sus servicios entre Tromén y Contulmo.

En el mes de Mayo de 1886 el Industrial Guillermo Llanne remonta el río Paicaví con su vapor de 30 toneladas el Esperanza el cual continua a partir de esa fecha prestando servicios de transporte en el lago; por esa fecha también se hacen algunos estudios, el lago tiene oficialmente 65km2 de superficie y una profundidad de16m. Estos antecedentes motivan al ingeniero Carlos Prieto a presentar al gobierno de Balmaceda el siguiente proyecto para construir un puerto artificial aprovechando las aguas del lago Lanalhue; este en su parte medular dice:
El río Paicaví es el desaguadero del lago Lanalhue. Consideramos que la navegabilidad de este río seria de obra fácil y de poco costo, el mayor gasto de este proyecto sería la formación del antipuerto en la boca del río, la cual se presenta amplia y sin abrigo alguno.
El año 1938 culmina otro de los grandes sueños; el ferrocarril que bordea gran parte del lago. Se han terminado los túneles de Mansanal, Sanzana, Lahuiña, Contulmo, Licahue y Nahuelbuta.

Dos nombres no pueden quedar en el olvido el de Don Juan Esteban Iriarte y el de Don Abdón Rivas en torno al progreso de la zona. La apertura del ferrocarril trae consigo la muerte del transporte lacustre. El pequeño vapor Esperanza había sido reemplazado por el Santa María que hacía el trayecto desde Puerto Viejo el cual perdió vigencia con el ferrocarril.
En la actualidad se dice que el lago tiene una superficie de 3285has. Y una profundidad de escasos 9m.

5.- ELEMENTOS NEGATIVOS

Causas y Efectos del deterioro del Lago.
No podríamos referirnos a este tema desconociendo el entorno de esta joya que Dios prendió en el verde traje de Nahuelbuta.

El Lago Lanalhue está situado entre dos pueblos con excelente camino, Contulmo y Cañete. 8km al sureste de Cañete y otros tantos noroeste de Contulmo.

Para quienes deseen saber algo sobre Contulmo podríamos decir que Contulmo significa: “Franquearle la Entrada” esta palabra se descompone como sigue: Conn: “Entrar”, Contuln “Hacer entrar” Mo ó Meu: “Por, Mediante” etc. Su situación geográfica es la siguiente 38°02´ y 73°13´. Fue asiento de una laboriosa y comercial colonia alemana; se encuentra a 50 mts de altitud; fue fundada esta aldea en 1868 por don Cornelio Saavedra, el cual hizo construir un pequeño fuerte para resguardar contra los indios las tierras cultivables de sus contornos; el plano de distribución de sitios se aprobó el 11 de junio de 1896.
Goza de buen clima, aunque un tanto lluvioso. Las antiguas informaciones nos dicen que en 14 años de observaciones se anotaron 34,4 y 2,5°C para las mas altas y bajas temperaturas. Como promedios anuales 12,4°C para la temperatura y 12,5°C para la oscilación diaria, 77% para la humedad relativa. Los datos pluviométricos del siglo recién pasado llegaron a 2319,3 mm de agua caída en 175 días de lluvia con 78,2 mm de máxima diaria.
Don Alejandro Pizarro Soto que fue uno de los más serios investigadores del génesis de los pueblos de la provincia de Arauco y de cuya amistad me honré nos entrega como primicia Histórica los nombres de los que fueron los auténticos precursores de la fundación de este pueblo, ellos fueron:
José y Zoilo Cifuentes, Pascual Toro, Felix Mellado, Ismael Parra, Juan Leal, Fermín Luengo, José Amador, Ramón Navarrete, Jacinto Beltrán, Ruperto Tapia, José Contreras, José y Pedro Sansana, Angel Vidal y Cornelio Mardonez. Ellos fueron los primeros colonos llamados inquilinos del Estado y sin proponérselo se constituyeron en los en los primeros atacantes del lago, erosionando la tierra con sus arados, destruyendo los bosques para crear espacio para sus animales y sembradíos.

Al noroeste se encuentra Cañete, este poblado esta situado a 37º 50´ y 73º 23´; se componía de 7 manzanas en su ancho y 13 en su largo de sur a norte, tiene una altitud de 60 mts sobre el nivel del mar y fue fundado por don Cornelio Saavedra el 12 de noviembre de 1868; la nota de la comandancia en Jefe del Ejercito de Operaciones en el litoral de Arauco, dice lo siguiente:
Cañete, noviembre 12 de 1868

Señor Ministro:

Pongo en conocimiento de Uds. que con esta fecha he ocupado de un modo permanente este punto del territorio indígena, habiéndose dado principio a delinear una población a inmediaciones del Fuerte Tucapel y de las ruinas de la antigua ciudad de Cañete.

He preferido dar el nombre de “Cañete” a la nueva población y no el de Tucapel, por existir en el departamento de Rere otro pueblo con este nombre, lo que podría dar lugar a equivocaciones en la dirección de la correspondencia.

Atendiendo a los escasos recursos de que dispongo y al estado actual de inseguridad en la frontera, por la sublevación de las tribus indígenas, no he establecido la nueva población en su primitivo lugar, porque para ponerla a cubierto de cualquier amago del enemigo, había sido preciso emplear costosas obras de defensa y no tan rápidas en su ejecución.

La posición que he elegido salva estos inconvenientes y en pocos días de trabajos estarán a cubierto de cualquier ataque la guarnición y pobladores.

Lo digo a Uds. para su conocimiento

Dios guarde a Uds.
Cornelio Saavedra.
Como se ha dicho en las notas anteriores, el lago sirvió para el traslado de tropas en el periodo fundacional de ambos poblados, pero evidentemente se hizo indispensable construir caminos por la rivera del lago, la construcción primero de estos caminos, luego del ferrocarril que culmino el 20 de julio de 1938 trajeron consigo las primeras agresiones a Lanalhue.

Una vez establecidas las vías de comunicación se hicieron masivas las explotaciones agrícolas y maderas, las que permitieron que las lluvias arrastraran sedimentos hasta el lago. En la década del 90 se intensificaron las extracciones de áridos en el sector de San Ernesto del lecho del río, sin que autoridad alguna propusiera formulas para aminorar el impacto de los sedimentos.

Hoy Lanalhue dejo de ser una vía de transporte como también dejo de serlo el ferrocarril, gracias al régimen militar que no quiso que se hiciera realidad la utopía de un turismo masivo desde la zona central al Lafkenmapu.

Sin embargo, muchos empresarios miran Lanalhue como un polo de desarrollo que puede traer progreso y bienestar a ambos pueblos. La diligencia política tradicionalmente miope permanece refractaria a una realidad que cada año se expande y se agiganta.

En la actualidad existe en las proximidades del lago casi un centenar de lugares que prestan servicios a turistas, cabañas, hoteles, lugares de camping, balnearios municipales, posadas, etc.

Este progreso se debe a que la municipalidad de Cañete mediante un plano regulador cambió el uso agrícola del suelo por zona urbana. Esta iniciativa se tomo en gran parte debido a que el consorcio Bratood AB por intermedio de su filial en Chile Piscicultura Miramar presentaran a la Ilustre Municipalidad un proyecto confidencial llamado “Lanalleu” con el objeto de establecer en los lagos Lanalhues y Lleu-Lleu piscicultivos .

La alerta dada por la sra .Encarnación Cáceres actual concejal prendió en la comunidad y trajo como consecuencia el proyecto urbano.

Solo falta que la empresa de ferrocarriles del Estado que entregó los terrenos que ocupa la línea a una inmobiliaria se decida a venderlos o devolverlos a algunos de los propietarios, que los entregaron como contribución al progreso. De no hacerlo los oportunistas de siempre arguyendo que los terrenos son fiscales los ocuparán, otros manejando sus influencias y contactos tomarán posesiones y los uno y los otros por no ser propietarios, eludían los pagos de los derechos municipales para construir, presentación de planos, estudios de impacto ambiental, agua potable, servicios sanitarios, fosas sépticas que eviten contaminación por excretas, etc.

Triste final para una bella historia, en que los malandrines se aprovechan de los espacios que la negligencia deja y rasgan vestiduras como los fariseos después de ofrecer querellas y demandas a quienes los delatan.
Un día saldrá el Shompalhue (Dios del lago) y no habrá un Epunamun que los defienda.
El autor de estas notas ha sido desde siempre defensor del lago Lanalhue, denunciando, extracciones de áridos haciendo campaña contra el proyecto de piscicultivos y denunciando las tomas de terrenos de la línea del ferrocarril lo que ha traído consigo ataques radiales y ofrecimientos de querellas.

6.- La Misma Historia: El Último Episodio Del Conflicto Mapuche Visto Por Reinaldo Morales

Uno de nuestros colaboradores con más agallas, nos entrega un artículo que deja entrever lo poco que hemos cambiado y lo lejos que estamos de hacerlo, más aún, cuando las autoridades locales nada hacen porque nada quieren hacer.
“La sirena de las ambulancias ululan pidiendo vía libre, la policía civil hace uso de sus armas de fuego, los carros policiales, la balacera, y los mapuches, como siempre con sus arcaicos palos y piedras; igual que aquellos de hace 443 años. Igual que estos días, caen heridos, quebrados, arrasados por los soldados del Rey Capital que reedita La Guerra de Arauco” .
Hace cuatrocientos cuarenta y tres años, un piquete de soldados españoles, al mando de Pedro de Avendaño -durante la noche- marchó desde Cañete de la Frontera a las tolderías de Pilmaiquen, con el objeto de capturar a Caupolicán. Los treinta soldados irrumpieron en las rucas (casas de los mapuches) y aprehendieron al líder, sin saber distinguirlo entre los otros prisioneros.
Los mapuches, dueños absolutos de las tierra, no sabían quién era el Rey ni quién era el Dios de los blancos, tan cruel y poderoso que dotaba a los suyos con armas tan terribles como el rayo, mientras ellos luchaban desnudos y armados sólo con palos y piedras.
Caupolicán fue condenado al terrible suplicio de ser empalado. Cargo: revelarse a la conquista y defender su raza.
¡Cuántos poetas se inspiraron en él! “Anduvo, anduvo, / lo vio la luz del día, lo vio la tarde pálida, lo vio la noche fría”, etc.
El 15 de mayo pasado se reeditó la historia. Se ordenó la captura de Marihuen, en la vecina localidad de Tirúa. Cargo: reivindicar la tierra de sus ancestros ocupada por empresas.
La sirena de las ambulancias ululan pidiendo vía libre, la policía civil hace uso de sus armas de fuego, los carros policiales, la balacera, y los mapuches, como siempre con sus arcaicos palos y piedras; igual que aquellos de hace 443 años. Igual que estos días, caen heridos, quebrados, arrasados por los soldados del Rey Capital que reedita La Guerra de Arauco.
Marihuen fue defendido espontáneamente por los suyos, lección de solidaridad inmediata, como ayer.
Los parlamentarios de la zona, ausentes como siempre; sólo el Diputado Alejandro Navarro estuvo preocupado de la situación, pese a no ser éste (46) su distrito.

Patricio Figueroa

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Escritor de Lebu, actualmente es integrante de la Agrupación Literaria y Cultural de Lebu

Biografía

Patricio Figueroa González nació en Santiago.

Egresado de la Escuela Nacional de Artes Gráficas, trabajó en los diarios capitalinos «La Nación», «La Tercera» y «El Mercurio», como corrector de pruebas.

En 1978 colabora en la radio «Teniente Merino de Lebu» donde ejerce como corresponsal en Santiago. Luego se traslada a Lebu, como Jefe de Producción.

En 1994, trabaja como Encargado de Difusión de la Gobernación Provincial de Arauco, cargo que ocupa por nueve años.

En 1997 participa en el proyecto de radio «Manantial» de Lebu, desempeñándose como Director.

En 2002, funda la gaceta literaria «El Bote» y la Agrupación Literaria y Cultural de Lebu, de la cual es presidente. Actualmente trabaja en la I. Municipalidad de Lebu.

LOS TESOROS DE LA CAVERNA BENAVIDES

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(A Jorge Mario, mi hijo del corazón)

El misterio de las correrías del montonero Vicente Benavides llena no pocas páginas de nuestra historia, algunas de ellas bastante apegadas a la realidad y otras tantas llenas de fantasiosos y terribles relatos del que un día fue patriota, después realista, nuevamente fingido patriota, para terminar siendo otra vez realista y delatado por sus propios hombres. La verdad es que la traición fue una constante en su vida, así es que no se podía esperar otra suerte que la de ser traicionado por quienes fueron sus últimos compañeros de armas.
Pero mi cuento es otro, no pretendo aquí hacer un registro histórico de este extraño personaje, más bien mi relato va por lo legendario, por aquello que llega a nuestros oídos a través de vivencias, experiencias y extrañas coincidencias que se suman en nuestras vidas y que le dan ese sabroso conocimiento de los “sucedidos” que tienen más de maravilloso que de real, pero que siempre nos sorprende y nos dejan llenos de interrogantes.
Este relato se ubica en dos lugares entrañablemente amados por mí; en Colchagua, específicamente en la playa de Topocalma, y en la Caverna de Benavides, de la ciudad de Lebu.

Tuve la oportunidad de conocer hace muchos años en Lebu a un antiguo señor perteneciente por su lado paterno a una de las más altas y rancias familias aristocráticas de la zona, pero nacido con el estigma de aquellos tiempos de ser hijo ilegítimo; de su padre heredó el gusto por la numismática y entre sus tesoros tenía una singular moneda de plata encontrada en Millaneco que le había regalado su progenitor y que por un lado decía “GUERRA/ A/ MUERTE/ V B” y por el otro “BEN AVI DES”. Después de más de 40 años y por extraños sucesos, conocí en Topocalma a un sencillo mariscador que me contó la historia de una moneda que guardaba entre sus pertenencias y que decía le traía buena suerte. Lo más sorprendente para mí fue que era una moneda igual a la que yo había visto hacía tantos años en Lebu, en la casa de mi abuelo Neftalí.
Es así como comienza a urdirse el hilo de la realidad con la seda de la leyenda y aparece este relato que a continuación narro para ustedes.

En la playa de Millaneco, por allá por el año 1822, seis feroces montoneros hacen guardia, las diez cajas con todos los tesoros del “coronel Benavides” son la más preciada carga que les abrirá las puertas del futuro cuando lleguen al Perú. Esta es la promesa que les hizo el coronel después de la derrota en Las Vegas de Saldía y ellos le tenían fe, no en vano se habían salvado una y otra vez de morir en tantas batallas en las que habían participado.
El sol de la tarde de enero estaba quemando, pero el viento que se arremolinaba en la entrada de la caverna presagiaba una noche de tormenta. Por otro lado, la Piedra del Toro bramaba sin cesar y aquello provocaba no poco pavor entre los supersticiosos montoneros que tenían muchas deudas con el Creador y mucho de que arrepentirse.
“Todos a la caverna” – dijo uno de los de más confianza de Benavides- Entraron las cajas y las fueron disponiendo en distintas cuevas con el fin estratégico de salvar la mayor parte del tesoro en caso de ser descubiertos.
El fantasma de la codicia y la traición rondaba en todos estos hombres sin patria y sin ley, la desconfianza se olía en el aire y cada cual mascullaba su desazón ante la demora del coronel. Cayó la noche y se dejó caer una lluvia inusual para el tiempo de verano, acompañada de un viento que rugía o gemía en las distintas cavidades de la caverna.
“Son los muertos que nos persiguen” – dijo con voz de ultratumba uno de los heridos que ardía en fiebre. La gangrena se había apoderado de su pierna, pero guardaba la esperanza de que “su coronel” lo salvara de esta.
Unos gritos en medio de la tormenta despejaron las inquietudes de los bandidos, mojado hasta los tuétanos entró Benavides con sus ojos inyectados y el vozarrón que lo caracterizaba.
“Todos a la barcaza, lo mejor es salir de noche para no encontrarnos con los malditos patriotas”
“¿Y qué hacemos con el enfermo”?
Benavides miró con frialdad y casi con desprecio. “Lo dejaremos aquí, total sus horas están contadas”. Se dio media vuelta y tiró doce monedas a los pies del enfermo. “Date por pagado, nada te debo”.
El hombre lo miró con una mezcla de terror, admiración y odio, posteriormente perdió la conciencia y comenzó a delirar. Mientras los forajidos cargaban la barcaza, el bandido enfermo comenzó a recorrer bellos prados surcados de frescas aguas, pero aguas a las que no podía llegar, vio perfumadas flores que al acercarse olían a carne putrefacta, después se hundió en una maraña de colores, dolores y olores dantescos.
A la llegada de la mañana se encontró solo y desvalido, gritó y llamó, pero sólo le respondía el eco de las cavernas, se arrastró como pudo fuera del albergue y vio a unas mujeres que mariscaban entre las rocas cantando alegremente. Las llamó y éstas, más curiosas que dolidas acudieron a verlo y lo atendieron con solicitud y sorpresa.
El hombre les pagó con cuatro monedas y se cuidó de explicar lo que esa noche anterior había pasado, por lo demás él tenía su propio secreto, había desvalijado una de las cajas y guardó en una cavidad oscura y muy disimulada, el producto de su hurto.
Una de las mujeres, más compasiva que las otras, volvió varias veces a atenderlo, ella se dio cuenta de la inquietud del forajido, pero en su sencillez y simpleza no atinó a pensar mal. El hombre finalmente murió hacia fines de febrero, maldiciendo a Benavides y deseándole que donde estuviera fuera traicionado por sus secuaces.
Algo de esta maldición recayó en el jefe de los montoneros. En Topocalma y cuando estaba tirando unas monedas a los buenos hombres y mujeres que lo había surtido de agua y comida, fue traicionado por sus propios hombres, fue apresado y llevado a Santiago donde, según los anales históricos, fue fusilado el 23 de febrero del año 1822.
Dicen que en la caverna de Benavides en Lebu todavía está escondido el botín de este montonero que murió maldiciendo a su coronel. No pocos han perdido la cabeza buscándolo y no pocos han empeñado hasta el alma con tal de encontrar el cofre con las riquezas.
Yo por mi parte, me conformo con haber visto la moneda encontrada en Millaneco y la que guardaba tan celosamente el pescador de Topocalma, no me cabe la menor duda de que son parte de la fortuna del bandido Benavides… yo las vi y eso me hace partícipe de esta narración. Tómelo como usted quiera, pero yo siento que estuve en presencia de parte de un tesoro que ya es legendario y con eso ya me siento pagada.

FIN

MARÍA INÉS VEGA SANHUEZA

LEYENDA DEL PUDÚ DE LA CORDILLERA DE NAHUELBUTA

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(A Claudio Muñoz y Familia)

La cordillera de Nahuelbuta, hermoso paraje ubicado entre la octava y novena regiones, oculta entre sus titánicos bosques el más hermoso y pequeño venado del mundo: “el pudú”. Dicen que este gracioso animalito apareció en esta comarca sólo a la llegada de los españoles y su existencia se debería a un hechizo que hasta hoy se mantiene y que relato a continuación:

“Vivía a orillas del lago Lanalhue una comunidad de pacíficos mapuches, parientes de los lafkenches de Amucha y que subsistían de la pesca y de los frutos que daba la Madre Tierra. Su idílica existencia fue coronada con la bendición de familias numerosas y sanas; niños y niñas recorrían en ruidosas caravanas la laguna y el bosque donde encontraban kaukes, kulles, dihueñes, piñones y otro sin fin de secretos y dulces frutos.
Los aguerridos mapuches de otras comunidades, como los de Tucapel y Tirúa los respetaban y protegían porque los sabían pacíficos, conocían su amor por la Madre Tierra, su religiosidad y además porque eran los encargados de ayudar a las almas a pasar desde Lanalhue hasta la isla Mocha, el lugar de paso de las almas para llegar al Kulchenmayeu.
Cuando aparecieron los conquistadores, acompañados del atronador ruido de sus flechas de fuego y metal, de sus caballos y de la cruz de su Dios, se acabó la paz de estas hermosas familias lacustres; entonces las madres acudieron donde la más respetada y anciana lanpu domo para que las aconsejara. La diez veces madre y veinte veces abuela miró la laguna y el monte, cantó una rogativa a Shompalhue, el dios de las aguas y entonces la diez veces madre y veinte veces abuela habló y actuó: dio a la hermosa y núbil Pilmaikén una pifilka, hizo que los niños y niñas fueran cubiertos con abrigados pontros del color de la tierra y los despidió para que se ocultaran en el monte hasta que pasara el peligro. La triste melodía de la pifilka se hizo despedida y las amantes madres, entre el miedo y la esperanza les rogaron a sus hijos que fueran obedientes y silenciosos.
El bosque los acogió con amor y poco a poco el sonido de la pifilka de Pilmaikén se perdió en medio de los montes de Nahuelbuta. La wiña y el pangui siempre atentos, acechaban; pero la pifilka los espantaba y se resignaron manteniéndose alejados de tan agudo sonido para sus sensibles oídos.
Cuando aparecieron los nuevos cruzados, como muchas veces ocurrió, la comunidad fue destruida y despojada de sus tierras, los pocos hombres que quedaron fueron entregados en encomiendas y los que lograron huir se unieron a sus primos de Tucapel y se hicieron guerreros.
Cuando pasó una luna y otra luna, Pilmaikén dejó su tesoro en la cordillera y bajó a la ribera de la laguna, al ver que su comunidad ya no existía, rogó a los espíritus de la montaña para que protegieran a los niños, y a ella le dieran sabiduría para actuar. Entonces en gran Nguenechén, apiadado y admirado del actuar de la muchacha, la convirtió en golondrina y a los niños y niñas los envolvió para siempre en sus pontros color tierra y los convirtió en pequeños venados silenciosos y tímidos.
Desde aquellos tiempos, la cordillera de Nahuelbuta alberga manadas de pudúes que viven en lo más espeso del bosque y que son guiados por golondrinas, cuyos agudos cantos ahuyentan a los depredadores”.
Proteger al pudú de la cordillera de Nahuelbuta y a las golondrinas es deber de todo mapuche, porque los hombres y las mujeres de la tierra saben que el secreto de la vida futura de su estirpe está en estas manadas, porque así lo quiso el gran Nguenechén.

MARÍA INÉS VEGA SANHUEZA

GLOSARIO
Amucha: antiguo nombre de la Isla Mocha
Dihueñe: hongo comestible parásito del roble
Kauke: pejerrey
Kulchenmayeu: lugar del oriente donde descansan los muertos
Kulle: Planta comestible conocida como vinagrillo
Lanalhue: lugar de las almas perdidas
Lanpu domo: viuda
Nahuelbuta: tigre grande
Nguenechén: dios supremo de la cosmogonía mapuche
Pangui: puma
Pifilka: instrumento musical similar a la flauta
Pilmaikén: golondrina
Piñón: fruto del pehuén
Pontro: frazada de lana
Tirúa: cuartel donde se preparaban los mapuches para defenderse
Tucapel: apoderarse por medio de la fuerza
Shompalhue: dios de las aguas
Wiña: gato montés

LEYENDA DE LOS ROSALES DEL RÍO LEBU

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(A mi madre Telesila con cariño)

Mi anciana madre se acuerda de haber escuchado como un sucedido o como una leyenda esta hermosa narración bastante fragmentaria que me he permitido enriquecer con un poco de fantasía.

Río arriba, en el río Lebu existió una gran hacienda conocida como El Rosal o Los Rosales y como nos podemos imaginar se caracterizaba por la abundancia de rosales que adornaban las cercas desde las mismas orillas del cauce del río hasta el horizonte; asimismo la entrada a las casas patronales recibía al visitante con rosas multicolores dispuestas entre canteros, arcos, prados, rejas y magníficas fuentes que entregaban un soberbio y bello paisaje digno de los mejores parques europeos.
Tal magnificencia no era solamente un afán estético, la verdad es que las familias propietarias de la hacienda, por tradición cultivaros flores como una manera de hacer oración por las almas de un grupo de religiosas que llegaron en tiempos de la conquista con el afán evangelizador y que murieron trágicamente en medio de estos otrora salvajes territorios.
Según mi madre, escuchó dos versiones de los hechos; una de ellas decía que las monjas murieron en un malón efectuado por una aguerrida tribu mapuche que no aceptó la llegada de una nueva religión y menos la presencia de las extrañas mujeres que querían hacerles cambiar su vínculo con los dioses tutelares y la otra versión habla de una gran tempestad que las sorprendió navegando río arriba, su embarcación zozobró y en ambos casos, ellas desaparecieron sin dejar rastros y milagrosamente comenzaron a aparecer rosales por toda la ribera del río.
Dicen que en cuanto se supo la infausta noticia, los cristianos que ya había en esos territorios, pusieron flores para recordar a las santas mujeres y posteriormente los dueños sucesivos de la hacienda fueron enriqueciendo las plantaciones con flores que trajeron de todo el mundo, especialmente rosales, lavandas y verbenas.
Hoy por hoy, es posible ver un curioso prodigio, aún hay rosales silvestres a las orillas del río Lebu y en tiempos lluviosos, cuando el río trae gran torrente, bajan flores que van a desembocar en la bahía de la ciudad, produciendo siempre gran admiración entre los lugareños.

Según la creencia de mi madre, estas son solicitudes de oración que hacen las almas de las desdichadas religiosas que murieron río arriba en las tierras de la hacienda El Rosal.

FIN

MARÍA INÉS VEGA SANHUEZA